La pasión de Cristo

Mel Gibson consigue estremecer, emocionar y sacudir el corazón hasta límites casi insoportables, con una cinta no apta para personas demasiado devotas que tengan una debilidad cardíaca. El estilo es impactante y puede ser incluso tachado de efectista; Gibson recurre a la cámara lenta en muchos momentos, a efectos de sonido que acentúan una acción concreta, a golpes de efecto como la gota de agua que cae sobre el Gólgota tras la muerte de Cristo. Pero todo es lícito y también encuentra su justificación; cada uno de esos efectismos se utiliza en momentos tan significativos como el beso de Judas o las treinta monedas que vuelan ralentizadas hacia las manos del traidor. Son los recursos de los que dispone un realizador para enfatizar aquello que guarda un importante significado tanto en la trama como en la definición de los personajes. Todo adquiere su sentido y todo está hilvanado con inteligencia para construir una de esas películas que no sólo te dejan aturdido y exhausto emocionalmente, sino que también te hacen reflexionar.

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Fecha de Publicación: 5/4/2004
Publicado por: Cinebso.com / Información sobre Cine y Bandas Sonoras
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